sábado, 24 de septiembre de 2016

Un itinerario espiritual en la escuela


Jose Chamorro, Diplomado en Magisterio y Licenciado en Pedagogía, ofrece un itinerario de formación espiritual para niños. Más allá del mero aprendizaje de conceptos, propone guiar a los alumnos hacia una verdadera experiencia espiritual, mediante la iniciación en la contemplación, aún desde la temprana edad. Educando a los niños en el silencio interior se los guía hacia el encuentro con el Misterio.

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La  dimensión espiritual de la persona también se ve afectada por su crisis particular. Empero, podemos utilizarla de manera positiva como una posibilidad de acrisolar y cambiar la situación en que nos encontramos. De este modo, se desvela ante nosotros la dirección que debe seguir la formación espiritual (1) del alumnado en la actualidad, desde la educación Infantil hasta Secundaria.

La necesidad de un cambio en la formación del alumnado radica en el hecho de tener en cuenta todas sus capacidades.
La necesidad de un cambio en la formación del alumnado radica en el hecho de tener en cuenta todas sus capacidades. Al principio predominó una formación eminentemente conceptual, intelectual podríamos decir, donde lo más importante era que el niño entendiera y aprendiera una serie de contenidos para que lograra alcanzar los objetivos marcados en el currículo. Más tarde se combinó lo anterior con la necesidad de que el alumno manejara la Sagrada Escritura, se familiarizara con ella y pudiera reflexionar a la luz del mensaje salvífico que ésta contiene. Para ello no sólo se aprendía a buscar en la Biblia sino que además se realizaban celebraciones donde los cantos y la guitarra tomaron un papel importante. Hoy en día esto continúa siendo así pero no hemos terminado de ver la profundidad que llega alcanzar en el niño todo esto, pues pudiera ser un aprendizaje más que no termina de tocar la raíz propiamente humana del niño y donde se pone en juego su desarrollo como persona. No olvidemos que el carácter espiritual que hay inserto en la religión apunta hacia algo mucho más profundo, pues tiene que ver con la interioridad de la persona y, en este caso, de nuestro alumnado.

Es desde esta situación desde donde partimos para enfocar la atención hacia la dimensión más contemplativa de la formación religiosa. Hasta ahora, a un nivel más técnico, podemos decir que en el itinerario espiritual hemos abordado sólo las dos primeras fases: la oratio y la meditatio, esto es, la oración y la meditación. Sólo nos hemos esforzado en que nuestros alumnos sepan orar, mejor dicho aún, rezar (pues considero que no es lo mismo) y, de forma somera, reflexionar sobre su vida a luz de la Palabra (meditación). El camino de la contemplación (la contemplatio) ha sido la gran ausente en toda la formación religiosa y ya no sólo en la escuela sino también en la propia catequesis. Pero es aquí donde surge la pregunta: ¿cómo abordar esta cuestión que pareciera tiene más que ver con una fe adulta y madura que con un niño de Infantil, Primaria o Secundaria? Vamos a ir por pasos.

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A mi modo de entender, para recuperar esta dimensión que, en definitiva es aquella que verdaderamente repercute en el desarrollo humano, es necesario mirar el recorrido que han realizado las grandes figuras de la espiritualidad de todas las religiones y, más en concreto, en la tradición cristiana. Los que han caminado enumeran una serie de etapas y obstáculos que hay que ir atravesando y sorteando. En principio, para aquellos que somos noveles en este sendero, no podemos caminar sin obviar ninguna de las estaciones señaladas. Para otros más experimentados, cabe decir que no tiene porqué cumplirse un itinerario donde se recorran cada uno de dichos hitos (2). Pero ahora no nos atañe enumerar cada uno de estos puntos sino, a un nivel más general, explicitar en qué consiste dicho trabajo espiritual con los niños.

Alcanzar experiencias que rocen la trascendencia en los niños pasa por reconocer la cualidad inmanente del Misterio que es Dios. Para mantener una relación a un nivel más devocional no hace falta concretar nada, pues es lo que venimos haciendo cuando recuperamos el sentido de las palabras de los discípulos a Jesús: Maestro, enséñanos a orar, (3) y nosotros, fieles a estas palabras, enseñamos a los niños a rezar. Pero ¿cuándo enseñamos a que tengan experiencias como las que Jesús tuvo cuando se retiraba a orar? (4) Ahí la experiencia la induce el silencio y no las oraciones aprendidas. En esos espacios en los que vemos a un Jesús retirado es donde se juegan las vivencias profundas de su vida. ¿Ofrecemos este tipo de experiencias a los niños? ¿Les enseñamos a entrar dentro de ellos y a que sencillamente escuchen?

Necesitamos ofrecer pautas a nuestros alumnos para que alcancen su propia interioridad. En su profundidad, Dios habla a cada uno, pero para que puedan escucharlo hay que enseñarles a vivir el silencio.
Necesitamos ofrecer pautas a nuestros alumnos para que alcancen su propia interioridad. En su profundidad, Dios habla a cada uno, pero para que puedan escucharlo hay que enseñarles a vivir el silencio y a visualizar haciendo uso de su imaginación (5), en definitiva, a trabajar la atención que se torna en escucha. El modo de llevar a cabo todo esto, como acabo de señalar, es proponiendo actividades de imaginación dirigida, en donde el alumno ya no sólo escucha la Escritura, sino que la recrea en su imaginación a un nivel mucho más profundo. Él puede llegar a formar parte de la escena concreta que le evocará experiencias que de otro modo no se dan. Pero para esto hay que generar un clima adecuado, tranquilo, de sosiego, en donde todas las técnicas de relajación que conozcamos se conviertan en buenos aliados para dar ese salto cualitativo. La visualización no pretende relajar al niño, sino provocarle un encuentro del que nosotros no somos más que meros apoyos.

Este proceso, que podríamos concretar mucho más, debe secuenciarse pues es normal que en un primer momento todo se encuentre muy determinado (es decir, las instrucciones para la imaginación serán muchas y variadas) para ir abandonando progresivamente dichos apoyos y así favorecer una experiencia que surja del silencio interior. Esta forma de trabajar la contemplación es útil para todas las edades pero sobre todo para el alumnado de Infantil y Primaria. Además, hay que decir que es una estrategia mediante la que se potencia el desarrollo de la inteligencia espiritual (6), que, en última instancia, es la que posibilita la experiencia interna.

Pero además de esta propuesta atractiva y sugerente, tenemos otras “técnicas” a las que podemos acceder. Son de un carácter más riguroso y precisan de una mayor madurez, tal vez por ello sea más efectiva en niños que no tengan menos de doce años. Según mi propia experiencia docente, atestiguo que pueden darse muchos pasos en esta dirección.

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Este sendero contemplativo ha recibido diferentes nombres en la Iglesia: oración del corazón, oración de quietud, filocalia u oración centrante o de centramiento. Dicha propuesta tiene como fundamento la exhortación de san Pablo: Orad sin cesar (7). Claro está que no apunta hacia un tipo de oración verbal como pueden ser el Padrenuestro u otras, sino que se refiere a un orar en el silencio del corazón. Un orar que se abraza a la respiración de tal modo que formen una sola cosa en una misma cadencia. Así fue como surgió en la Iglesia Oriental la filocalia de la oración de Jesús, que a su vez se remonta a los Padres del Desierto (8) y pretende que el sujeto entone el grito que el ciego de Jericó implora a Jesús cuando quiere ser curado o también la oración del publicano: Oh Dios, compadécete de mí, que soy pecador (9). Es también el Kyrie eleison –“Señor, ten piedad de nosotros”- de la liturgia. Esta fórmula buscaba la interiorización y, en consecuencia, que el sujeto pudiera orar continuamente, como si estuviera recitando un mantra budista en un diálogo interior. Con la práctica y con una buena dirección espiritual la oración de Jesús se iba adecuando al ritmo respiratorio, de modo que el espíritu lograra el reposo (hesychia, en griego, de ahí luego el nombre del hesicasmo cristiano, como también se conoce a esta corriente y práctica espiritual).

La contemplación es una estrategia mediante la que se potencia el desarrollo de la inteligencia espiritual, que en última instancia es la que posibilita la experiencia interna.
También, en nuestros días, se está desarrollando todo un trabajo similar a lo expuesto en la Iglesia Occidental. Se conoce con el nombre de oración centrante. Su promotor fue el monje cisterciense Basil Pennington aunque pronto sería acompañado por otros dos: William Menninger y, sobre todo, Thomas Keating (10) (antiguo abad de la Abadía de San José en Spencer, Massachusetts). Dice el padre Keating que el método de la oración centrante es otro intento de presentar la enseñanza de los primeros tiempos en una forma actualizada y poner un cierto orden y regularidad en ella. Un método que deriva, fundamentalmente, del texto anónimo inglés del s. XIV “La Nube del no-saber” y de las enseñanzas de San Juan de la Cruz. Pero ¿en qué consiste exactamente este tipo de oración interior? Podemos sintetizar las directrices que estos monjes han concluido para desarrollar la oración con sencillez y simplicidad: a) Elige una palabra sagrada como símbolo de tu intención de consentir la presencia y la acción de Dios dentro de ti (por ejemplo: Abbá, Padre, Jesús, paz…); b) Siéntate de manera cómoda y con los ojos cerrados, sosiégate brevemente e introduce en silencio la palabra sagrada como símbolo de tu consentimiento a la presencia y a la acción de Dios dentro de ti; c) Cuando tengas conciencia de pensamientos, retorna siempre suavemente a la palabra sagrada; d) Al final del periodo de oración, permanece en silencio con los ojos cerrados durante unos minutos. (11) Son éstos los pasos que puede seguir nuestro alumnado con nuestra ayuda, expresados aquí de tal forma que nosotros mismos podamos experimentar este modo de oración.

Como se ha podido ver, esta última propuesta, más seria si se quiere, precisa de un trabajo previo con la imaginación y el silencio. Sin embargo, es un método (aunque denominarlo así no sea lo más acertado) que en nuestros días está alcanzando altas cotas de práctica. Quizá pueda ser este el momento de acercarlo al ámbito educativo pues considero que es algo que despierta interés y de fácil ejecución. No obstante, lo que sí creo que no podemos perder de vista es el objetivo que se persigue con ello: el trabajo de la interioridad del alumnado, es decir, un trabajo con la dimensión contemplativa que propicie un encuentro auténtico con Dios. Pues así, de este modo, en el silencio interior de la conciencia del niño-adolescente puede tener lugar un encuentro único y personal con el Resucitado. En definitiva, lo que considero, como afirma Leonardo Boff, es que debemos cultivar ese espacio y lograr que la sociedad, la cultura y la educación, a su vez reserven espacios para la contemplación, la interiorización y la integración de la trascendencia que hay en nosotros. (12)

Quisiera ir concluyendo con unas palabras de San Agustín quien nos recuerda que: Hay también una voz del corazón y un lenguaje del corazón… Es esta voz interior la que se convierte en nuestra oración cuando nuestros labios están cerrados y el alma abierta a Dios. (13) Esto es lo que en definitiva debemos enseñar a nuestros alumnos. Es ahí, en ese espacio de quietud, donde tiene lugar algo sobre lo que nosotros no tenemos control alguno pero que, sin embargo, debemos proponer y cuidar.

El trabajo que realicemos con el alumnado no puede ser algo al margen de nuestra propia vivencia, pues sino caeríamos en el conocido error humano de “haz lo que te diga pero no lo que yo haga”. Tenemos que buscar una coherencia interna, sabiendo que ésta es la clave fundamental para que lo que queramos transmitir llegue donde pretendemos, pues de lo contrario serán enseñanzas vacías y sin sentido. Procurar experiencias profundas que contengan la propia vivencia personal es el reto que nos compete en nuestros días a cada educador creyente, sin olvidar que, en definitiva, el camino que pretendemos descubrir no consiste en buscar, sino en dejarse encontrar. (14)

Jose Chamorro


Notas:
(1) Cfr. WILBER, K. Espiritualidad Integral, Barcelona 2007, 172 La palabra “espiritual” se utiliza en los siguientes sentidos: 1) los niveles más elevados de cualquiera de las líneas; 2) una línea separada del desarrollo; 3) un estado o una experiencia cumbre extraordinaria (experiencia espiritual), y 4) una determinada actitud. 
(2) Cfr. MERTON, T. Ascenso a la Verdad, Buenos Aires 2008 pp. 151 y ss. 
(3) Cfr. Lc 11, 1 – 4 
(4) Cfr. Mc 1, 35. Mc 6, 46. Mt 14, 23. Lc 5, 16 
(5) Para iniciar un trabajo con imaginación dirigida o visualización creativa pueden utilizarse las interesantes propuestas que hace Maureen Garth: El Jardín Interior, Barcelona 1999 y El Espacio Interior, Barcelona 2000. 
(6) Hay mucho publicado relacionado con este tema que es consecuencia del trabajo e investigación de Howard Gardner sobre las Inteligencias Múltiples. En el número de esta revista correspondiente al mes de octubre se puede encontrar un trabajo interesante o también Francesc Torralba habla sobre este tipo de inteligencia en su obra: Inteligencia Espiritual, Barcelona 2011. 
(7) Cfr. 1 Ts 5, 17 
(8) Recojo aquí algunas ideas del texto “Recuperar lo que vivimos” dentro de mi obra Las Estaciones del Silencio, Bilbao 2012. 
(9) Lc 18, 13 
(10) A este respecto se pueden consultar las siguientes obras: PENNINGTON, B. La Oración Centrante, Madrid 1986. KEATING, T. Intimidad con Dios, Bilbao 1997; Invitación a amar, Bilbao 2006; Mente abierta, corazón abierto, Bilbao 2006. 
(11) Cfr. KEATING, T. Intimidad con Dios, Bilbao 1997, 68. 
(12) Tiempo de Trascendencia, Santander 2002, 77. 
(13) Comentario al salmo 125, 8 que recoge el hermano Roger de Taizé en su obra ¿Presientes una felicidad?, Madrid 2006. 
(14) JÄGER, W. Sabiduría Eterna, Estella 2010. 






http://www.viviragradecidos.org/un-itinerario-espiritual-en-la-escuela/

jueves, 8 de septiembre de 2016

10 Maravillosas técnicas para fomentar el autocontrol en los niños.




niños felices
Hola!
Soy Carla, mamá y educadora certificada en Disciplina Positiva. Entre muchas cosas, lo que me apasiona en la vida es impartir charlas y talleres de crianza respetuosa, y algo que los papás participantes de mis talleres siempre me preguntan es: Carla: ¿Cómo hacemos para ayudar a nuestros hijos a calmarse cuando están descontrolados? 
Bueno, yo siempre digo que en realidad los padres podemos hacer muchas cosas antes de que los niños lleguen a ese punto, ¿verdad?
Es cuestión de estar atentos a sus necesidades e irlos guiando en sus comportamientos que, en su mayoría, son producto de su aún cerebro inmaduro, por lo tanto, naturales.
Así que algunas cosas que los padres podemos hacer para prevenir los estallidos emocionales de nuestros peques son: escucharlos atentamente y mostrar interés por lo que nos cuentan, validar sus emociones, hablar sobre los sentimientos, anticiparles lo que va a suceder, darles opciones limitadas, usar la distracción y el sentido del humor, salirnos de las luchas de poderes, hacer preguntas en lugar de ordenar, ayudarlos a encontrar soluciones o alternativas, decirles a menudo cuánto los queremos y qué tan importantes son para nosotros, etc, etc..
Pero cuando ya han hecho esto u otras cosas y el descontrol emocional es inminente (que claro que pasa), aquí les comparto algunas de las técnicas más lindas que conozco para ayudar a nuestros hijos a que poco a poco vayan logrando inteligencia emocional y asertividad al momento de manifestar sus emociones, espero les gusten.
1) Rueda de opciones para el control del ira: Se trata de una técnica de Disciplina Positiva que consiste en crear junto al niño una rueda con opciones de cosas que él puede hacer para calmarse cuando se siente enojado frustrado. Esta rueda en forma de pastel (o torta para la gente del sur de América) se dibuja sobre una cartulina y en lo que sería cada “rebanada” o “porción” se dibuja o pega una imagen de las opciones que el niño haya mencionado, por ejemplo: tomarme unos minutos a solas, expresar con palabras cómo se siente, dibujar, contar hasta diez, saltar, etc. Las opciones deben ser acciones válidas y que respeten la integridad del niño y sus familiares.
2) Tiempo fuera positivo: Esta es otra herramienta de Disciplina Positiva. Consiste en crear un lugar especial dentro de la casa o el aula, al cual el niño/a pueda recurrir para calmarse y volver a su centro (estado emocional equilibrado) cuando se sienta alterado o fuera de control. Este lugar debe ser escogido y decorado en conjunto con el niño/a y debe contener elementos que lo inviten a relajarse y a sentir paz, como por ejemplo: libros, música, juguetes, hojas y colores para dibujar, una pizarra, peluches, plastilina, etc.
3) El semáforo: Es una técnica efectiva para autorregular en los niños comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión y consiste en entrenar al pequeño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo. ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal cual lo hacen los autos en el tránsito. AMARILLO para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES y VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.Para que el niño/a comprenda bien esta técnica, es recomendable estimularlo creando una simple gráfica con él/ella y colocarla donde pueda verla. Esta gráfica que contiene el dibujo de un semáforo y unas sencillas instrucciones ayudará al pequeño a recordar cómo funciona.Aquí te comparto un ejemplo de las frases:
Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.Luz Amarilla: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.
4) Tocar agua o arena: Esta herramienta holística, asegura que muchos niños más sensoriales se calman al estar en contacto con elementos de la naturaleza. Si tu hijo/a tiene esta sensibilidad, cada vez que se enoja, puedes ofrecerle una pequeña cubeta con agua para que meta sus manitos y agregarle shampoo (opcional) para que cambie la textura y el aroma, lo cual podría serle más atractivo y relajante.También puedes tener una caja o cubeta con arena para que el niño esté en contacto con ella. A muchos les encanta tocar y jugar con la arena porque los distrae y entretiene. Si gustas, también podrías poner en la caja juguetes de plástico o madera como palitas, rastrillos, cubetas (baldecitos), etc. 
5) Escuchar mantras: Seguro alguna vez has oído la frase “la música calma a las fieras”. Esto hace referencia al poder tranquilizador que la música ejerce sobre la mente de las personas al activar ciertas áreas de nuestro cerebro que nos brindan calma y relax. Así que si a tu niño le gusta escuchar música o es algo habitual en la casa, cuando se sienta estresado, puedes ponerle un mantra o música relajante, o porque no, también estimulante (dependiendo de cada niño) para ayudarlo a volver a su centro.
6) Soplar burbujas: Está técnica es para lograr la calma a través del control de la respiración. Consiste en imaginar que se hacen burbujas, para lo cual es necesario controlar la respiración soplando suavemente para que las burbujas se formen. El adulto puede acompañar al niño respirando calmadamente con él para demostrarle cómo se hace.Otra variante o forma, es soplar burbujas en un vaso con agua con la ayuda de un popote o sorbito. Si gustas, puedes agregar colorante natural de tartas (o simil) para teñir el agua de colores y hacer esta técnica más atractiva para tu hijo/a.
7) Meditación del globo: Aquí enseñas al niño/a a sentir su abdomen como un gran globo que se infla y desinfla al respirar. En cada inhalación su pancita se inflará y en cada exhalación se desinflará. Esta consciencia corporal aunada a la respiración le proporcionará calma mental.
8) Ofrecer un abrazo y contención: El amor y el contacto afectuoso producen oxitocina, una hormona que regula las emociones estresantes y proporciona bienestar. Es lindo recibir abrazos y cariño, sobre todo de quienes queremos. Sin embargo, a muchos niños y personas les cuesta poder recibirlos en el momento justo cuando están enojados, es normal. Así que para aplicar esta técnica de forma respetuosa y que realmente funcione, sugiero preguntar antes al niño/a si un abrazo le ayudaría a calmarse o si prefiere usar otra herramienta.
9) Fabricar una bolita antiestrés: Esta técnica tan conocida en el mundo adulto, perfectamente la podemos poner en práctica con los niños y más si los ayudamos a construir sus propias “pelotillas antiestrés”. Es muy sencillo y divertido. Solo tienes que conseguir un globo grueso (o tratar de meter uno dentro de otro) y rellenarlo con alpiste o arroz. Toma en cuenta que el tamaño de la pelotita debe ser el adecuado para que quepa en la palma de la mano de tu hijo/a. Y como siempre, si quieren llevar las técnicas a un nivel más de atracción, pueden pintarle caritas con plumones indelebles y hasta ponerle un nombre!
10) Tú: la herramienta más eficaz para modelar el autocontrol en tus hijos: Más allá de cualquier técnica que pongamos en práctica con nuestros pequeños para ayudarlos a calmarse, la forma más efectiva y eficiente de lograrlo es a través del propio ejercicio y autocontrol emocional. Las personas en nuestro cerebro tenemos un mecanismo de imitación para el aprendizaje conocido como “neuronas espejo”. Estas neuronas tienen la función de imitar el comportamiento de las personas que están a nuestro alrededor con la finalidad de aprender de ese entorno. De esta manera, si tú eres un ejemplo de conducta, si ante el estrés tú como padre y persona eres capaz de no perder el control y lograr hacer algo efectivo para calmarte, ten por seguro que estarás dando a tu peque el mensaje más poderoso y le estarás obsequiando una habilidad para la vida.
Como puedes apreciar, hay muchas técnicas que los padres y educadores podemos aplicar tanto en casa como fuera de ella para enseñar a nuestros niños autorregulación emocional.
Espero que te sean de utilidad y si te parece que pueden ser interesantes o de ayuda para alguien más, por favor compártelas con ellos :)

Carla Herrera Web
Bendiciones!







http://www.disciplinapositivamx.com/?p=1733

"Un bosque tranquilo", el primer cuento infantil en español de "mindfulness"




"Un bosque tranquilo", el primer cuento infantil en español de "mindfulness"

Madrid, 7 sep (EFE).- Enseñar a niños a partir de cuatro años que la vida hay que tomársela "despacito", que hay prestar atención de manera "intencionada" a lo que ocurre tanto fuera como dentro de ellos, esto es lo que pretende hacer "Un bosque tranquilo", el primer cuento en español ilustrado del concepto de "mindfulness", o atención plena.
Buscar una mariquita, reconocer por sus gestos cómo se sienten los animales o, simplemente, aprender a observar la respirar, pero todo bajo la atención del hada "Atención plena", que es la traducción al español del "mindfulness", una "manera de vivir", según lo define la autora de este libro publicado por Ediciones Librería Argentina, la pedagoga Patricia Díaz-Caneja.
Según se detiene a explicar este hada de estética hindú, el "mindfulness" es prestar atención de "manera intencionada" a lo que ocurre "aquí y ahora dentro y fuera" de uno mismo, y hacerlo que una actitud "amable, compasiva y curiosa" para poder elegir nuestra "conducta o comportamiento".
Con ilustraciones de Marta Navalgar, "Un bosque tranquilo" se ha convertido en una obra a la que acuden padres y madres para leerla junto a sus hijos, como confiesa Díaz-Caneja, porque no se trata de un cuento infantil, también es para adultos.
"Mindfulness es una manera de vivir, es una actitud de vida, no es una estrategia, es un recurso, pero no diría que es una rama de la psicología, sí que es cierto que tiene efectos para la ansiedad y el dolor crónico. Para mi es más que eso es una manera de vivir y a medida que vas profundizando te cambia", afirma.
"Para comenzar la práctica de la respiración consciente también puedes contar tus respiraciones o contar piedritas", le dice el hada "Atención Plena" a sus lectores; aunque también hacer otras preguntas cómo "¿Qué piensas al oír o leer galleta de chocolate"?.
"Con lo que más se quedan los niños, con lo primero que se quedan, es con lo de respirar. A mi a veces se me ponen los pelos de punta porque no sabía que siendo tan pequeños se iban a dar cuenta de esto", expresa la pedagoga para quien este ha sido su primer cuento infantil, aunque no será el último.
Y no lo será porque aplicar el "mindfulness" a los cuentos infantiles es algo que en otros países como Estados Unidos ya se lleva haciendo años con gran éxito, por lo que cree que en España también lo tendrá.
Y así lo piensa hasta el punto de considerar que aprender a estar bien con uno mismo y con la vida debería ser una "asignatura" en los colegios.
Repleto de color y con un hada rodeada de animales llenos de expresiones, "Un bosque tranquilo" cuenta con la parte propia del cuento y con otra segunda que cuenta con plantillas para anotar todo lo que los personajes te van sugiriendo. EFE










http://www.lavanguardia.com/cultura/20160907/41160236719/un-bosque-tranquilo-el-primer-cuento-infantil-en-espanol-de-mindfulness.html